Opositar es un proceso que dura tiempo y para ello hemos de profesionalizarnos en horarios, hábitos de vida y cuidados del cuerpo y de la mente.
La condición de opositor cuando se vive como algo negativo genera ansiedad, autoimagen negativa e incluso depresión, hemos de mentalizarnos que una oposición en una oportunidad, nunca un riesgo y mucho menos algo negativo por no tener trabajo.
El día anterior al examen es cuando se cometen errores de conducta que producen en el sujeto un aumento de ansiedad y una deficiente consolidación en la memoria de lo estudiado.
Aquel que ha seguido un plan de estudio y ha programado sus repasos, el dia anterior al examen ha de adoptar una conducta distinta a la que ha sido habitual en él los últimos meses:
Dejar de estudiar uno o dos días antes de los exámenes
· La costumbre de repasar hasta el último momento, solo ayuda a aumentar la ansiedad y a posibilitar la aparición de bloqueos mentales durante el examen.
· El día antes del examen se ha de consagrar a actividades de relajación corporal y de ánimo. Escuchar música, ir al cine, ver la televisión, charlar con amigos o familiares, practicar técnicas básicas de relajación, etc.
· Las charlas con los compañeros de oposición, sobre asuntos relacionados con la misma, contribuye a aumentar la ansiedad en el opositor. Le puede equivocar, hacerle perder la visión de conjunto y situarle al borde del abismo. Estas charlas deben evitarse.
Antes de acostarse, hacer memoria de todos los utensilios que se necesitarán en el examen y reunirlos para que a la mañana siguiente, con las prisas y el nerviosismo, no se olvide ninguno: Regla, lápices, goma, sacapuntas, bolígrafos, diccionario, etc.
No automedicarse ni tomar pastillas para dormir el dia antes.
Acostado, el opositor ha de procurar no pensar en el examen. Intentar dormir en torno a ocho horas con el fin de que, al levantarse a la mañana siguiente, se sienta relajado, pletórico de energías, fresco y con ganas.
No es suficiente con estar bien preparados. El día del examen, el momento decisivo, puede jugarnos una mala pasada y echar por tierra los meses que hemos dedicado a la preparación.
1. Si este es por la mañana, tomar un desayuno suave con el fin de ingerir energías que ayuden a mantener la actividad toda la mañana.
2. Si el examen es por la tarde, ayuda tomar antes un ligero tentempié. Evitar las comidas copiosas, que adormecen y dificultan la concentración, y evitar acudir al examen en ayunas, pues podría ocasionar una lipotimia.
3. Prestar especial atención a la forma de vestir. Una indumentaria excesivamente informal no es aconsejable, especialmente si el examen es oral, hay lectura pública, entrevista personal o, en general, hay cualquier tipo de interacción con el tribunal.
4. Lo mas positivo es vestir de forma cómoda pero sobria, evitando perfumes estridentes o joyas llamativas.
5. Llegar con tiempo a la convocatoria del examen. procurar estar en el examen antes de la hora fijada. Llegar con mucho tiempo de antelación también resulta negativo, pues en ese tiempo los examinados suelen dedicar su tiempo a comentarios en torno al examen, lo cual incrementa su grado de ansiedad e inseguridad.
Si se ha de realizar el examen en un lugar desconocido, conviene visitarlo previamente para cerciorarse no sólo de cual es el edificio, sino también de donde está el aula donde se realizará. Otra consecuencia beneficiosa del visitar con antelación el nuevo lugar es que así la adaptación a la situación es más fácil y la sensación de novedad e inseguridad no será tan pronunciada
Ante un examen, (teórico, técnico, psicotécnico, físico, etc.) es imprescindible acudir habiendo descansado los días previos, el cansancio se acumula y muchas veces presenta sus efectos en el momento más inoportuno, para ello los hábitos de vida de cualquier opositor han de ser sanos, en cuanto a alimentación, sueño, ejercicio, no tabaquismo, no abuso de café y mucho menos de alcohol o cualquier droga.
Ante estas situaciones, lo primero es el control de la ansiedad, porque ésta va a condicionar nuestro rendimiento de forma muy negativa a través de bloqueos, problemas de concentración, somatizaciones, respuestas equivocadas o huidas de la situación
Técnicas como relajación, detención de pensamiento, entrenamiento en resolución de problemas, simulaciones de pruebas, etc. pueden ayudar a desarrollar los potenciales que todos tenemos para combatir la ansiedad
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